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Según cifras de la CAR, los embalses están llenos sólo en el 65%. / Archivo

A pesar de las lluvias que se han registrado en los últimos días en el centro del país, tres municipios de Cundinamarca sufren por desabastecimiento de agua. Se trata de Facatativá, Pulí y Guataquí, que han pedido la ayuda de la Gobernación a través de las Empresas Públicas de Cundinamarca (EPC). Quizás la situación más difícil la vive Facatativá, al punto de que en los últimos días fue necesario declarar la alerta roja, pues se teme que en 20 días la falta de agua que hoy sufren barrios como Cartagenita, Manablanca y Pueblo Viejo afecte a todo el municipio.

Los habitantes creen que, más allá del fenómeno de El Niño, la situación se debe al intenso desarrollo urbanístico que se ha disparado en los últimos años y que, dicen, supera la capacidad de la infraestructura hídrica del municipio. Sin embargo, Javier Beltrán, gerente de Aguas Facatativá, le explicó a El Espectador que ese no es el problema, ya que las nuevas construcciones no afectan la oferta del líquido porque compran el agua en bloque a Bogotá. Según Beltrán, el problema se debe a fallas de la infraestructura hídrica y a la competencia entre el municipio y los cultivos de flores por el agua subterránea de la región.

En materia de infraestructura, Beltrán explicó que sólo cuatro de los siete pozos profundos que surten al municipio están funcionado. De los tres que no funcionan, dos están en mantenimiento por fallas en las bombas y otro ha bajado la producción debido a la sequía.

 

Como el agua subterránea escasea, la preocupación del gerente de Aguas Facatativá es la competencia entre los cultivos de flores y la ciudadanía por el líquido. Aclaró que las empresas floricultoras operan con permiso de la CAR, pero ahora que hay tanto desabastecimiento “estamos en el punto de tener que escoger entre las flores y nosotros. Pero la asignación de esos pozos le corresponde a la Nación, y el municipio no puede hacer nada al respecto”.

Una situación parecida, aunque menos extrema, viven Pulí y Guataquí, municipios que también han solicitado el apoyo de las Empresas Públicas de Cundinamarca para que les envíen carrotanques con agua. Esto se debe a que los embalses del departamento están 65% llenos y, según el último reporte de la CAR, muchos de ellos en descenso, como es el caso de Tominé, Hato y Chuza.

Esta cifra preocupa, ya que en esta época (que se supone que es la segunda temporada de lluvias del año), los embalses deberían llenarse no sólo para surtir de agua a los municipios, sino que también deberían guardar reservas para enero, febrero y marzo, meses en los que el fenómeno de El Niño alcanzará su pico más intenso, según el Ideam.

Para enfrentar la emergencia que viven Facatativá, Pulí y Guataquí, Empresas Públicas de Cundinamarca puso a disposición cuatro carrotanques diarios, operación que le cuesta casi $50 millones semanales. “Nos hemos reunido con los alcaldes y los gerentes de las operadoras de acueducto, para explicarles que superar la sequía a punta de carrotanques es imposible e ilógico”, explica Manuel Aljure, gerente de EPC.

Como esta estrategia es insostenible, la única alternativa es que los municipios busquen activamente la manera de mejorar su infraestructura hídrica. Según cifras del Departamento Nacional de Planeación (DNP), aproximadamente el 60% de las poblaciones del departamento, es decir, 68 de los 116 municipios, presentan un desempeño crítico en la calidad de la prestación del servicio de acueducto.

Esta falta de planeación ha generado, según Aljure, una buena parte de las emergencias por falta de agua que se han vivido en el departamento, ya que, “aunque algunas fuentes hídricas se agotan, los municipios no pasarían sed si tuvieran mejor infraestructura”.

Para mejorar esta situación, la recomendación es implementar racionamientos con antelación. Además, Aljure explica que los gobiernos municipales deben identificar y actuar sobre fuentes alternativas de agua. “Esto es responsabilidad directa del operador del acueducto municipal. Debe tener un plan de emergencia e identificar nuevas fuentes. Si ellos determinan proyectos que mejoren la infraestructura hídrica, EPC puede financiarlas”, concluye Aljure.